El conocimiento propio, aun en sus comienzos, da lugar a la sabiduría.
Cada uno de nosotros está aún en la etapa de tener que descubrir la verdadera nota o fibra de su individualidad y talento básicos.
La total aceptación de una Ley justa que gobierna el universo, basada en el conocimiento de su existencia, no significa ni el rechazo ni la búsqueda de lo que esa Ley trae o contiene.Pero aun sin ese conocimiento, uno puede tomar lo que viene con ecuanimidad.
El camino hacia el verdadero yo interno, es cesar de identificarse uno mismo con ese yo irreal, el externo; alcanzamos automáticamente lo superior retirándonos de lo inferior.
La no dependencia no implica mantenerse aislado; puede existir junto con una dulce interdependencia, confiando en otro, y sin ningún elemento de buscar obtener algo de él para uno mismo.
Cada uno tiene que conocerse tal como es, dándose cuenta de las influencias que modelan su pensamiento y acción, si ha de evitar poner sus conceptos favoritos, sus ilusiones e ideas con las cuales está encariñado, en la morada sagrada de la Verdad.